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Wednesday, 16 Apr 2014


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Lunes 10 de Junio de 2013

Autor: Luis Esteban G. Manrique

Hasta los años cincuenta del siglo pasado, América Latina no dejó de atraer inmigrantes. Entre los años ochenta del siglo XIX y la primera mitad del XX, la región recibió 11 millones de europeos: 38% de ellos eran italianos, 28% españoles y 11% portugueses. La mitad se asentó en Argentina y casi un tercio en Brasil.

Hasta 1970 la región tenía una de las proporciones más bajas de emigrantes en relación a su población. La crisis económica de los años ochenta lo cambió todo. Solo considerando la migración hacia EEUU, la Cepal calculó que el número de sus emigrantes pasó de 1,5 millones en 1960 (0,7% de la población total) a 11 millones en 1990 (2,5%) a pesar de tener la menor densidad demográfica del mundo después de Oceanía.

Hacia 2000, los latinoamericanos representaban una de las corrientes migratorias más importantes del mundo, con un 10% del total mundial. En los años ochenta, los flujos de emigrantes mexicanos hacia EEUU fueron uno de los más intensos registrados nunca a escala mundial. En el caso ecuatoriano, se produjo una emigración rural transatlántica hacia España e Italia por primera vez desde los años veinte, cuando llegaron los últimos grandes contingentes de campesinos italianos y españoles a las Américas.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las remesas de los inmigrantes latinoamericanos alcanzaron en 2003 32.000 millones de dólares, equivalente al 2% del PIB regional. En Honduras y El Salvador esos flujos de capitales se han convertido en su principal fuente de divisas.

La tendencia se revierte

Pero algo está cambiando de nuevo en el continente. Hoy casi es más fácil ver jóvenes españoles vendiendo artesanías en la Plaza De Armas del Cusco que músicos peruanos tocando quenas y sicuris en la Plaza Mayor de Madrid. No es extraño. Mientras el desempleo entre los menores de 25 años en España supera el 50%, la economía peruana viene creciendo a una media del 6% anual desde hace más de una década.

La inmigración española hacia la región se ha triplicado en el último lustro. Hoy la ciudad de México está llena de bares de tapas españoles mientras las pastelerías portuguesas se multiplican en los barrios paulistas. En 2004, 312 españoles y 202 italianos pidieron permisos de residencia en Buenos Aires. En 2011 esas cifras fueron 2.279 y 1.800, respectivamente.

Según la Jefatura Nacional de Extranjería de Chile, en los primeros cuatro meses de este año, se concedieron un 46,8% más visados de residencia que en el mismo periodo de 2012. Los obtenidos por españoles son los que más aumentaron entre 2011 (931) y 2012 (2.191), un 135% más.

Según un reciente estudio publicado en el American Quarterly por dos profesores de la Universidad Complutense de Madrid, entre 2011 y 2012 el número de españoles residentes en el extranjero aumentó un 6,7%. De los 1,8 millones de españoles que vivían hoy fuera de su país, el 57% está en América Latina.

Aunque un número importante de ellos son nietos de españoles que han adquirido la nacionalidad en los últimos años y latinoamericanos retornados después de vivir en España, el fenómeno es notable, sobre todo si se tiene en cuenta la rapidez con la que se han vuelto las tornas. La cadena española de hoteles Barceló, que tiene 29 hoteles en la región, tiene tantas solicitudes de potenciales inmigrantes españoles que ya no convoca plazas para trabajadores locales.

Algo similar sucede en Portugal. Un 2% de su población portuguesa –unas 240.000 personas– ha emigrado desde 2011, la mayor parte hacia Brasil y Angola. El Banco Mundial estima que hoy las remesas enviadas por portugueses a sus familiares desde Brasil exceden de lejos las remitidas en dirección contraria. Los españoles en Argentina envían hoy a casa más de 1.000 millones de dólares anuales, cuatro veces más que en sentido contrario.

Brasil, que ha creado 12,5 millones de puestos de trabajo en el sector formal en los últimos ocho años, admite hoy a más inmigrantes legales de Europa y EEUU que de sus propios vecinos suramericanos. Debido a su denso tejido industrial, Brasil y México necesitan cada vez más inmigrantes calificados y con experiencia para sostener su crecimiento.

Según The Economist, el 71% de las compañías brasileñas tiene dificultades para contratar personal cualificado, sobre todo en ingenierías, informática y ciencias exactas aplicadas. Aunque la región representa hoy el 8% del PIB mundial, dos veces más que en 2003, solo representa el 3% de la inversión en I+D, frente al 30% de Asia.

Según el QS World University Rankings, en filosofía hay tres universidades latinoamericanas entre las mejores 50 del mundo (la mexicana UNAM, la Universidad de Sao Paulo y la Universidad de Campiñas de Brasil), pero no hay una sola universidad latinoamericana entre las mejores 50 del mundo en física, química, ingenierías o informática.

La agencia de empleo Manpower estima que un ingeniero petrolero puede ganar en Brasil un 20% más que en Europa. Pero para aprovechar mejor el talento foráneo, muchas cosas tienen que cambiar. Mientras que en EEUU un 10% de la población nació fuera del país, en México ese porcentaje es apenas del 1% y en Brasil del 0,3%. Según el código laboral chileno, solo un 15% de los trabajadores de una empresa pueden ser extranjeros.

Otra de las asignaturas pendientes es la homologación de títulos profesionales. Hoy la validación de un título para un extranjero es un trámite kafkiano. En Brasil se necesitan unos seis meses para obtener un visado de residencia con permiso de trabajo y para muchos puestos se requiere aprobar exámenes en portugués. En México los extranjeros no pueden comprar propiedades inmobiliarias en zonas fronterizas o costeras o invertir en determinadas industrias.

Inmigración clandestina

El nuevo atractivo latinoamericano para la inmigración internacional ha comenzado a crear problemas no muy distintos a los que tienen los países desarrollados. Hace unas semanas, el estado brasileño de Acre tuvo que pedir ayudas al gobierno federal para contener una oleada de inmigrantes indocumentados venidos de países tan lejanos como Bangladesh, Senegal, Pakistán o Nigeria que ingresan al país clandestinamente a través de rutas controladas por organizaciones de traficantes de personas y cuyas redes se extienden desde Asia y África al Caribe y los países andinos.

Desde 2010, unos 5.000 haitianos han llegado a Acre. La mayoría de los indocumentados que son detenidos, son alojados en refugios temporales, estadios de fútbol o naves industriales que carecen de mínimas condiciones para albergar personas.

Hasta un 10% de la población actual de Acre está formada por inmigrantes que han llegado al país en los últimos dos años.

Muchos de ellos son haitianos que llegan a través de Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia, donde pagan a ‘coyotes’ para que les crucen la frontera. Los senegaleses van primero a Marruecos y a España, desde donde vuelan a Ecuador y luego viajan por tierra a Brasil. Su destino final preferido es Sao Paulo, Brasilia y Río de Janeiro, donde la policía ha descubierto talleres textiles clandestinos donde los indocumentados asiáticos y africanos trabajan en condiciones de semiesclavitud para poder devolver los 10.000 dólares que pagan a las organizaciones que controlan las redes de tráfico de personas.

El boom de la inmigración intra-regional

Un fenómeno paralelo es la migración intra-regional en Suramérica. Según datos recientes de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), Argentina, Brasil, Chile y Uruguay se han convertido en los países que están atrayendo mayores flujos de inmigrantes de la región. En la última década, unos 700.000 suramericanos salieron de sus países para ir a vivir a un país vecino.

Del total, unos 500.000 fueron a Argentina, un país en el que 1.579.000 extranjeros solicitaron la residencia entre 2004 y 2012, según datos oficiales. Mientras que en 2004 se otorgaron 5.000 permisos de residencia a paraguayos, en 2012 fueron 177.593. En el caso de los bolivianos, la cifra pasó de 10.496 en 2004 a 86.509 el año pasado. En los últimos ocho años, 47.758 colombianos han solicitado residencia en el país.

Entre 2000 a 2011, Uruguay recibió alrededor de 25.000 extranjeros, un 35% de ellos argentinos, seguidos de brasileños y españoles, con el 16% cada uno. Los italianos representan 7% de los extranjeros y los peruanos el 4%.

Desde 2002, Chile ha duplicado el número de extranjeros registrados como residentes. En 2002 el país tenía 84.464, hoy son 370.000, un 66% de ellos suramericanos. Los más numerosos son los peruanos, seguidos de argentinos y bolivianos. Pero los inmigrantes colombianos aumentaron en un 252% en la última década. En 2011 se concedieron 93.000 permisos de residencia. En 2012 fueron casi 120.000.

Venezuela, que antes fue un importante receptor de inmigrantes suramericanos, sobre todo colombianos y peruanos –pero también argentinos y chilenos durante el último periodo de regímenes militares en el Cono Sur–, hoy se ha convertido en un exportador neto de personas. El año pasado, la Oficina de Migración de Colombia registró la entrada de 181.674 venezolanos para residir en el país de forma permanente.

También el año pasado España recibió 3.881 solicitudes de residencia de venezolanos. En 2010, 215.023 venezolanos pidieron residencia en EEUU. Quienes llegan a Venezuela hoy desde el exterior lo hacen por razones políticas, especialmente desde Cuba, Irán y Rusia. Solo la llamada ‘Misión Barrio Adentro’, un convenio de colaboración médica suscrito entre Venezuela y Cuba, ha llevado a 44.800 cubanos a Venezuela. Con todo, los colombianos siguen siendo el grupo más numeroso en Venezuela, con cuatro millones de inmigrantes. De ellos, 870.000 han adquirido la nacionalidad venezolana y otros 202.000 tiene estatuto de refugiados.

Disponible en: www.infolatam.com

 

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el país

Lunes 28 de Enero de 2013

Autor: Cristina F. Pereda


El senador republicano, John McCain, representa al Estado de Arizona,
uno de los más afectados por la inmigración ilegal. / ALEX WONG (AFP)

Un grupo de senadores demócratas y republicanos ha acordado las bases para reformar el sistema de inmigración de Estados Unidos, incluida la legalización de 11 millones de indocumentados. El pacto, que será presentado este lunes por la tarde y ha sido adelantado por varios medios estadounidenses, llega un día antes de que el presidente Obama ofrezca el primer mitin de su segundo mandato en Las Vegas, Nevada, para pedir públicamente al Congreso que apruebe la reforma.

El ambicioso acuerdo incluye además el principal requisito del Partido Demócrata con respecto a la reforma: abordarla a través de una sola ley y no con varias medidas independientes, una estrategia preferida por los Republicanos ya que permitiría a algunos legisladores respaldar algunos cambios mientras se oponen al más polémico, la legalización de los indocumentados.

“Mira las últimas elecciones. Estamos perdiendo el voto hispano de manera dramática, y pensamos que debería ser nuestro”, declaró este domigno el senador republicano John McCain en la cadena ABC, en referencia a la victoria de Obama en noviembre, con 7 de cada 10 votos hispanos. “No podemos vivir para siempre con 11 millones de personas en las sombras”. McCain, uno de los líderes de su partido en materia de inmigración, y principal defensor de la reforma fallida de 2007, ha rechazado en los últimos cuatro años cualquier medida similar. Su presencia en este acuerdo puede conseguir todavía más apoyos entre las filas republicanas.

Se espera que el Senado presente una ley para la reforma el próximo mes de marzo y que la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, también plantee su propio proyecto. A pesar de la buena acogida que ha recibido el acuerdo bipartidista y de que el presidente Obama haya declarado que la reforma migratoria es una de sus mayores prioridades de su segundo mandato, el debate de la reforma y su eventual aprobación podría alargarse finales de año.a propuesta de los ocho senadores -cuatro demócratas y cuatro republicanos- incluye la creación de un proceso, “duro pero justo” para que los 11 millones de personas que se estima residen en EE UU ilegalmente se registren en un sistema federal, paguen impuestos correspondientes a todos los años que han vivido en el país y consigan una autorización para vivir y trabajar temporalmente. Sólo después obtendrían una ‘green card’, como se conoce al permiso de residencia.

El texto presentado este lunes incluye también una reforma del sistema para “crear un sistema de verificación de trabajadores que impedirá la falsificación de documentos de identidad y terminará con la contratación de empleados indocumentados”, establecerá “condiciones especiales” para regularizar a jóvenes indocumentados que hayan estudiado en el sistema estadounidense y para trabajadores agrícolas “que han desempeñado una labor importante y complicada mientras obtenían salarios de subsistencia”.

El plan bipartidista establece además que este proceso no podrá arrancar hasta que no se hayan cumplido determinadas condiciones de seguridad en la frontera, para impedir el acceso de nuevos indocumentados. La falta de especificaciones con respecto a qué se considera una frontera 100% segura, sin embargo, puede ralentizar el avance de la propuesta. Los senadores afirman que será necesario crear un comité de gobernadores, líderes de la comunidad hispana y representantes de las fuerzas de seguridad de los estados fronterizos y que ellos determinarán el momento en que EE UU puede confiar en una frontera impermeable.

Mientras tanto, los 11 millones de indocumentados podrán darse de alta en un registro, pagar una multa por entrar ilegalmente en el país -está considerado un delito civil- y los impuestos de todos los años en los que han vivido en EE UU. Las autoridades federales comprobarán que los candidatos a la residencia no han cometido ningún delito criminal y, de ser así, podrían ser deportados automáticamente. Los que cumplan con todos estos requisitos podrán solicitar la regularización, para lo que encontrarán nuevas condiciones: “demostrar historial de empleo, puesto de trabajo actual, aprender inglés y ciudadanía”.

Según la propuesta, los solicitantes que cumplan con todas las condiciones sólo recibirán su ‘green card’ una vez que la hayan recibido todos aquellos que la hubieran solicitado por vías tradicionales antes de ser aprobada la reforma. El período de espera para conseguir un permiso de residencia supone entre seis y 24 meses, por lo que el proceso de regularización de 11 millones de indocumentados no se producirá de manera automática.

Disponible en: internacional.elpais.com

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Miércoles 31 de Octubre de 2012 10:58

Latin Lessons

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Por: Ray Suarez

Octubre, 2012

 

 

Who Are Hispanic Americans, and How Will They Vote?

Protesting Arizona's controversial immigration law, May 1, 2010 (Reuters / Jonathan Ernst)

In June, as the U.S. Supreme Court ruled on Arizona's controversial immigration law and the Obama administration announced a significant change in U.S. deportation policies, the country's roughly 50 million Latino residents were once again transformed from a diverse collection of individuals into an ethnic bloc and then into a political issue in the 2012 campaign season. It was hardly the first time, and it will certainly not be the last, as the U.S. government and American society and political culture struggle to make sense of the country's rapidly shifting demographics. 

By now, the main questions have become familiar. How many Latino voters are there? What do they care about? Are they conservative or liberal? Republicans or Democrats? Will Candidate X figure out how to appeal to them? Will they vote in November? If they overperform in the census but underperform at the polls, does it matter that Latino populations seem to be growing quickly in hotly contested swing states? 

What has also become familiar is the lack of good answers to these questions, notwithstanding the many commentators, most of them not Latino, who confidently hold forth on the subject on talk radio and cable news, even though they tend to have rather modest firsthand knowledge of the country's Latino communities and, worse yet, rarely offer any hard data to ground their punditry in reality.

Latinos in the New Millennium represents a potential antidote to this vapid discourse and a data-rich corrective to the stereotypes that too often define Hispanics in the United States. Aptly describing the book as an almanac, its authors, a group of academic experts, have collected and synthesized a massive quantity of data on the political and personal sentiments of Latinos across all lines of national origin, citizenship and immigration status, and income and educational levels. Their findings simultaneously clarify and complicate the reductive portrait of Latinos that frames discussions of their social and political relevance. 

 

 

Disponible en: www.foreignaffairs.com

 

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Christian_SC_Mon

By rachel Glickhouse

Despite the fact that US immigration reform is seemingly becoming more of an uphill battle in an increasingly polarized country, support for the DREAM Act – a law which would give immigrants brought to the United States in their youth a path to residency – is on the rise. Though the DREAM Act bill was narrowly defeated in the Senate in December 2010, it was reintroduced last year, and immigration reform advocates still hold out hope that it could pass.

I've written about several Brazilians at the heart of the DREAM Act, including Felipe Matos, one of the United States' top immigration reform activists, and Polyana de Oliveira, a Brazilian who moved back to her country of birth after running out of time for the DREAM Act to pass. But what I recently discovered is that the very person who inspired the DREAM Act is in fact Brazilian by birth.

Senator Dick Durbin of Illinois was one of the senators who wrote and introduced the DREAM Act back in 2001, inspired by Tereza Lee. Tereza was born in São Paulo to Korean parents, and lived in Brazil until she was 2, when the family moved to Chicago. Ms. Lee became a talented pianist and was accepted into some of the top music schools in the country. But since she was undocumented, she was ineligible for financial aid. One of her music teachers decided to search for a solution, and called Mr. Durbin's office to see if he could help. Soon, the DREAM Act was born.

Part of the reason it took so long for the bill to be considered in Congress was that it was due to be discussed on September 12, 2001; Tereza herself was supposed to fly to Washington for the hearing. Fortunately, Tereza was lucky. She had the fortune to be able to study at the Manhattan School of Music, where she is currently pursuing a doctorate. Now age 29, she married an American and gained residency. But she's still a vocal part of the DREAM Act movement, advocating for others like her.

I spoke to Tereza briefly about her family's journey from Korea to Brazil to the US, as well as her role in immigration reform.

What brought your parents to Brazil?  What brought them later to the United States?

My parents had lost everything – their belongings, homes, and land – during the Korean War and subsequent struggles. They became part of a massive wave of Korean immigration to North and South America. They first moved to Sao Paulo, Brazil, where I was born, and started a small clothing business. Although they were, initially, relatively successful, they decided to move to the US to start over again after almost all of their savings [were] stolen via identity theft. My mother sold her wedding ring in order to buy visas and plane tickets for us, and we moved to Chicago when I was two.  

Once you became a resident, where was the first place you traveled abroad?  Have you been back to Brazil or to Korea?

I've not been back to Brazil, and have unfortunately never been to Korea, but I have been able to visit Germany, France, Italy, and Japan. Before I even boarded an airplane, though, I really experienced a feeling of vertigo when I received my permanent resident document which allowed me to travel. Although I was, of course, beyond thrilled to finally have documentation, and be one step closer to American citizenship, at the same time it struck me as incredibly bizarre and unsettling that this small, flimsy piece of paper could have such power over my life.  

What's your involvement like with the DREAM movement at present?

I am constantly trying to keep up to date on all the latest news on the DREAM Act. I stay in touch with other DREAMers as much as I can, and have become friends with many of them. I also volunteer occasionally at rallies and events – there are so many here in New York.

Do you think the DREAM Act has a chance of passing anytime in the near future?

Absolutely! Both houses of Congress voted to pass the DREAM Act in 2010, and with only a few more votes to override a filibuster in the Senate, it would have been made law then. I'm no expert on politics, but I know the upcoming election will be very significant for the DREAM Act. On the other hand, my guess is that it's not likely to happen before the election.

What advice would you give to other DREAMers?

Stay positive, both in your own lives and in your communications with others. Being caught between the cracks of the immigration system for years can be enormously frustrating and debilitating, and many DREAMers I've talked to have battled severe depression. I also know, though, that DREAMers know how to survive amid great obstacles and constant fear, and it never ceases to amaze me how many DREAMers have persevered and become valedictorians, star athletes, and leaders in their communities. When we bring our message to the public, anger won't work. We need to focus on the benefits that America will receive from allowing all of these talented people to contribute, and then, once the DREAM Act passes, go out and prove it!

Disponible en: www.csmonitor.com

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ECUAINS

 

Written by  Geoffrey Ramsey

Allegations that Ecuador’s lax immigration policies make it a strategic asset to terrorist organizations like al Qaeda are overblown, overshadowing the real danger: that the country is emerging as a hotspot for transnational organized crime.

Ecuador’s leftist President Rafael Correa was voted into office in 2006 on promises of wide-ranging reforms, vowing to push forward a constitutional referendum. The move was passed by referendum in 2007, and Ecuador adopted a new constitution in 2008. But while Correa has embraced the progressive charter’s guarantees of social and economic rights like access to clean water, education and universal health care, not all of the document’s reforms have played out so well.

Perhaps the most contentious was Article 416, which declares that Ecuador “upholds the principle of universal citizenship, free mobility of all inhabitants of the planet and the gradual end to the condition of foreigner as transforming element of unequal relations amongst countries, especially North-South.”

Correa initially supported the initiative with enthusiasm, calling for an end to "those 20th century inventions, passports and visas." However, it soon provoked a huge influx of migrants from regions such as Southeast Asia and East Africa, many of whom used Ecuador as a stepping stone to enter the United States or Brazil.

Last week, former US Assistant Secretary of State for the Western Hemisphere Otto Reich wrote a scathing critique of this initiative for Foreign Policy, arguing:

The disarray created in Ecuador's immigration policy has permitted transnational criminal organizations and terrorist groups -- possibly including al Qaeda -- to potentially use the country as a base of operations with the ultimate objective of harming the United States.

Although Reich goes on to note that Ecuador tightened its immigration policies somewhat in 2010, he claims that there is “no evidence of Correa wanting to stem the flow,” and warns that some of the most common routes still used by migrants into the country are “Pakistan/Afghanistan-Iran-Venezuela-Ecuador, and Somalia-Dubai-Russia-Cuba-Ecuador.” To him, this represents a security problem for the entire hemisphere.

At first glance, Reich’s allegations seem to justify concerns about the potential use of Ecuador as a terrorist operations base. As further proof he cites the May 2011 arrest of Yaee Dawit Tadese, said to be a cousin of deceased al Qaeda leader Osama bin Laden, who ran a migrant trafficking ring out of Guayaquil. But while Ecuador’s immigration policy represents a logistical nightmare, its contribution to terrorism in the region is much less of a menace than Reich contends. In a response to Reich’s piece, Ecuador's ambassador to the US Nathalie Cely points out that the presence of individuals from Pakistan and Afghanistan in the country hardly constitutes an automatic danger.

The real security threat in Ecuador lies in the heightened profile of organized crime in the country. As InSight Crime has reported, transnational criminal organizations have been steadily building up influence in Ecuador. Last summer Jay Bergman, the director of US Drug Enforcement Administration (DEA) activities in the Andes, told Reuters that Ecuador is becoming a melting pot for international organized criminal groups, most of which specialize in drug trafficking. "We have cases of Albanian, Ukrainian, Italian, Chinese organized crime all in Ecuador, all getting their product for distribution to their respective countries," said Bergman.

Disponible en: www.insightcrime.org

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ECUADOR_FPFoto: Tomada de Foreign Policy

Posted By Nathalie Cely 

Otto Reich and Ezequiel Vázquez Ger's reckless and illogical column ("How Ecuador's immigration policy helps al Qaeda") says more about the authors' desire to baselessly attack the government of Ecuador than their ability to offer readers any substantial insight into foreign policy.

Reich and Vázquez Ger routinely stumble over irrational arguments in attempts to undermine our country's burgeoning democracy, but this piece marks a new low, even for them. They attack Ecuador for opening "the floodgates" to nationals from Pakistan and other countries, and accuse our immigration policy of facilitating "transnational criminal organizations and terrorist groups" that want to harm the United States. In their insistence on profiling against Pakistanis, Reich and Vázquez Ger seem to have forgotten that the United States itself is home to hundreds of thousands of Pakistanis and that the Pakistani-American population doubled from 2000 to 2010.

Ecuador is a peaceful country and by no means supports or facilitates any terrorist activity. Recently, support from the Ecuadorian Justice Department led to the capture of three men suspected by the United States of support for terrorism, including Irfan Ul Haq, referenced as a threat in the authors' column. The men were deported from Ecuador to the United States and sentenced to multiple years in prison this week.

Ecuador's immigration policy reflects our values as a nation. We are inclusive and welcoming of foreigners from across the world. That's part of the reason why thousands of American seniors have chosen Ecuador as a retirement destination. Reich and Vázquez Ger would serve Foreign Policy's readers better by sticking to the facts rather than inventing conspiracy theories.

Disponible en: www.foreignpolicy.com

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