Venus
OPEAL, un proyecto del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, hace seguimiento permanente a la situación geopolítica, económica, medioambiental y de seguridad de la región así como a la coyuntura de seguridad y la política exterior colombiana.


Lunes 09 de febrero de 2015

Los cancilleres de Venezuela, Delcy Rodríguez; Ecuador, Ricardo Patiño; Colombia, María Ángela Holguín; Brasil, Mauro Vieira; y el Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, se reunieron esta mañana en Montevideo para analizar el pedido del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro de establecer un "escudo protector" alrededor de su país para "evitar agresiones" de Estados Unidos.

Maduro dijo la semana pasada que le proporcionó al responsable de la Unasur "datos, información, alguna muy confidencial" de "elementos muy preocupantes" y pronunciamientos de portavoces del Pentágono y del vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden. "Le pedí ayuda para que (el presidente de EE.UU., Barack) Obama detenga las agresiones, amenazas y pronunciamientos que van en contra de la convivencia y del respeto", afirmó entonces Maduro.

Rodríguez, la Canciller venezolana, sostuvo hoy a la prensa que "se rechazó la aplicación de medidas unilaterales de parte del gobierno de Estados Unidos y asimismo se buscarán los mecanismos de comunicación pertinentes con el gobierno del presidente Barack Obama y Unasur a los fines de dar un acompañamiento en cuanto al principio de soberanía y autodeterminación del pueblo de Venezuela".

Asimismo dijo que ella expresó su "preocupación por recientes declaraciones de altas personas en Estados Unidos incluidas en el informe de la seguridad nacional de Estados Unidos que menciona a Venezuela como una amenaza a la seguridad del país y como se plantea que prácticamente se le da luz verde a sectores violentos opositores para llevar adelante aventuras poco ventajosas tanto para Venezuela como para la región".

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Martes 03 de febrero de 2015

El Partido Comunista de Venezuela (PCV) propuso la creación de un nuevo sistema de abastecimiento nacional que tome en cuenta las bodegas, abastos, mercalitos en las comunidades, los centros comunitarios, pueblos y caseríos.
 
El diputado por esa tolda política a la Asamblea Nacional, Óscar Figuera, detalló que los centros de trabajo de dicho sistema deberán ser responsables en el proceso de control vigilancia y supervisión en los procesos de producción, y evitar el sabotaje, reseñó Globovisión.
 
Además, trabajarán en la creación de las Juntas Populares de Abastecimiento, como parte de una red que debe ser constituida en coordinación con las mesas de alimentación de los consejos comunales.
 
Afirmó que la actuación futura de los Consejos Socialistas de Trabajadores debe estar dirigida a romper los “monopolios del abastecimiento” y así garantizar que los bienes de consumo masivo.
 
“Muchas veces las colas son programadas para provocar cuadros de irritación. Gente del pueblo que no piensan que son los  grandes monopolios que provocan situaciones complejas con la intención de enervar la  conciencia, y así ciudadanos y ciudadanas hacen responsable de la situación al gobierno”.
 

 

Dijo que no basta con la fiscalización y supervisión, sino que es necesario un nuevo sistema de abastecimiento.
 
 
 
 
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Lunes, 02 Febrero 2015 23:09

Venezuela: ¿qué depara el 2015?

El Presidente Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional hizo la entrega del discurso de Memoria y Cuenta el pasado 21 de enero, en el cual anunció medidas económicas para afrontar la crisis pero que podrían resultar insuficientes.

Las transformaciones del mercado petrolero internacional han generado una importante caída de los precios petroleros desde fines del 2014. Este desplome ha agravado la crítica situación de la economía venezolana, a la cual llega tras una década caracterizada por la mayor bonanza en ingresos de su historia.
 
Venezuela presenta serias distorsiones económicas que se vinieron fraguando, principalmente desde 2004, momento en el que inició la tendencia alcista de los precios petroleros. Esa fecha coincidió con el aumento del gasto público, el cual empezó a crecer muy por encima de los ingresos, socavando las bases de la estabilidad económica del país. De tal manera que el déficit fiscal impulsó el endeudamiento, al que se agregaron desequilibrios monetarios y cambiarios.
 
La monetización del déficit, a partir de las abultadas emisiones del Banco Central de Venezuela, aceleró la inflación. A lo anterior se suma las presiones en contra de la moneda nacional tras la implementación de un esquema de control cambiario,  el cual está en crisis pues en la actualidad los venezolanos están dispuestos a pagar casi 30 veces el precio del tipo de cambio oficial. El incremento de la liquidez se sumó a las presiones negativas al sector productivo nacional que, en un entorno de controles de precios, impuestos, numerosas regulaciones y debilitamiento de los derechos de propiedad, sustituyó la producción nacional por importaciones, en las que destaca la creciente participación por parte del sector público.
 
El peso de las exportaciones petroleras sobre el total exportado pasó de 68,78% en 1998 a 96,28% en 2014, una cifra que pone en evidencia la profundización de la dependencia mono-productora y mono-exportadora del país. Este incremento porcentual no fue debido al fortalecimiento del sector, muy por el contrario, los convenios energéticos firmados y la continua extracción de recursos de PDVSA, ha puesto en serias dificultades financieras a la estatal petrolera. Prueba de lo anterior es la reciente degradación de calificación de PDVSA de Caa1 a Caa3 por parte de Moody’s  y que la prima de sus Credit Default Swap (CDS), un indicador que mide el riesgo de impago, alcanza los 7.000 puntos básicos (pbs).
 
Ahora, con menos ingresos, lo que se observa  es un aparato productivo nacional desmantelado, incapaz de satisfacer las necesidades mínimas de la población, una insuficiencia en divisas para pagar importaciones, un creciente peso en servicio de la deuda, envilecimiento del valor moneda nacional y un entorno nacional marcado por la escasez y la inflación, en una economía ya formalmente en recesión y con altos niveles de riesgo país  –que medido por el EMBI+ alcanza los 3.247pbs al 29 de enero de 2015 – lo que limita, por oneroso, el financiamiento externo.
 
A este grave entorno macroeconómico, hay que sumarle los problemas de inseguridad que vive la ciudadanía, el debilitamiento institucional y el deterioro ético de las dinámicas sociales. Esta realidad atiza la vulnerabilidad de los sectores más desfavorecidos económicamente, que es el que más padece la caída del poder adquisitivo, la falta de servicio en los hospitales públicos, en las escuelas, en el transporte masivo, la falta de justicia. Todos los indicadores que sobre los arreglos sociales miden a Venezuela –sean estos de libertad, corrupción, transparencia, calidad institucional, estado derecho y otros–  la ubican en los últimos lugares del mundo.
Este es el resultado del modelo autodenominado Socialismo del Siglo XXI y que como sus homólogos del s. XX, obviaron las lógicas de las dinámicas humanas en sociedad, forzándolas a esquemas rígidos, controladores, oportunistas e insostenibles en el tiempo.
 
Esta comprometida situación hizo que la ciudadanía estuviera muy atenta al discurso presidencial de entrega de Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional (21 de enero de 2015), a la espera de políticas y medidas correctivas. Entre los elementos señalados destacan: A) Incremento del 15% del salario mínimo y las pensiones, que no compensa la inflación promedio de 65% y de 100% en alimentos del 2014. B) Un esquema cambiario de tres mercados: uno preferencial manteniendo la tasa sobrevaluada de 6,30 Bs/US$, otro por subasta que integra dos esquemas previamente existentes y donde las cotizaciones estaban a 11Bs/US$ y 52Bs/US$ y el último a través del mercado bursátil. Dada la situación de las reservas internacionales y la caída de los ingresos en divisas, resulta poco probable que los dos primeros cuenten con una oferta suficiente para atender la demanda. Por otro lado, la permanencia de un esquema cambiario con precios múltiples mantiene los incentivos perversos que les son propios. C) Revisión del precio de venta de la gasolina, aunque no se estableció nivel ni plazo para su ajuste. D) Mayor supervisión y fiscalización en la distribución de la producción, sin que la medida atendiera a la promoción de la producción nacional y por ende no se atendió a la fuente del problema de escasez que padece la población.
 
Si bien algunas medidas podrían considerarse en un sentido adecuado, la falta de una visión sistémica y multidimensional, con la necesidad de acciones en las distintas aristas de la economía, erosionan su capacidad correctiva. Así, el incremento salarial se diluirá si no se racionaliza el gasto público y el mismo deja de monetizarse, pues la espiral inflacionaria absorberá dicho beneficio del trabajador. De igual manera el esquema cambiario múltiple y controlado sigue haciendo más atractivo el negocio especulativo y la importación de bienes y servicios que la producción nacional y el aumento de la productividad de los factores, por lo que la escasez y el trabajo precario no podrán ser superados.
 
En diversidad de ocasiones a lo largo de los últimos tres lustros muchos han sido los llamados de atención, pero todos fueron desoídos. Vale volver a insistir, pues aunque el país perdió una gran oportunidad de crecer y desarrollarse cuando los ingresos eran cuantiosos, al menos no se pierda la lección y en estos difíciles momentos se logre una rectificación positiva y se logre transitar de un modelo de control ideológico a uno de creación productiva, donde el ciudadano logre canalizar sus capacidades en un ordenamiento social que le brinde oportunidades para el logro de una vida plena en libertad y con justicia.
 
Sary Levy-Carciente
Economista, doctora en Estudios del Desarrollo. Profesora titular de la facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV 
www.sarylevy.com; Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.; @saryle
 
 
Jueves 29 de enero de 2015
 
With its economic woes multiplying by the day, the last thing the Venezuelan government needs is another blow to its international reputation. But that’s exactly what it got yesterday, when the Spanish newspaper ABC reported that an ex-bodyguard of Diosdado Cabello, the speaker of the Venezuelan parliament, has provided information to U.S. authorities implicating his former boss as a kingpin in the drug trade. According to the report, Leamsy Salazar, a well-connected officer within the Venezuelan armed forces, has defected to the United States, and is set to serve as the star witness in an American investigation into ties between the Caracas government and powerful narcotics syndicates.
 
Given his background, Salazar certainly ought to be in the know. Prior to turning state’s witness, he spent over a decade as the head of Hugo Chávez’s personal security detail and sometime personal assistant; a YouTube video currently making the rounds on Venezuelan social media even shows El Comandante singing Salazar’s praises on TV. Following the death of Chávez in early 2013, Salazar was reassigned to Cabello, whom he is prepared to depict in court, according to ABC, as the capo di tutti capi of the “Soles” narcotics cartel.
 
The Soles cartel, named for the sun emblem embroidered on high-ranking Venezuelan military uniforms, is an alleged drug trading organization nested inside the armed forces. No one has ever managed to quite confirm its existence, though accounts of it have long circulated in the Caracas rumor mill (which, however unreliable, is the main alternate source of information for most Venezuelans now that censorship and state control have subdued the press).
 
Cabello has been a fixture within the Bolivarian Revolution from the outset, having gotten his start as one of Chávez’s military barrack-mates in the early 1990s. Since then he has served as vice president, state governor, chief of staff, presidential campaign manager, and minister of everything from justice to public works. A WikiLeaks U.S. Embassy cable from 2009 characterized Cabello as a “major pole” of corruption often “working through intimidation behind the scenes,” and speculated that even “Chavez himself might be concerned about Cabello’s growing influence but unable to diminish it.” Today, give or take President Nicolás Maduro himself, Cabello is widely considered the most powerful individual in post-Chávez Venezuela. (The photo above shows Cabello, on the right, with the president during the latter’s State of the Nation speech earlier this month.) Of the two, Cabello is almost certainly the most feared, given his rumored corruption, his ruthlessness, and his deep ties to the military.
 
Emili Blasco, the ABC reporter who broke the story, says that his report on Cabello’s criminal enterprise draws upon information from anonymous “sources within the U.S. investigation” as well as an interview with the defector himself. The Soles are said to hold a veritable monopoly over the Venezuelan drug trade, which specializes in transferring cocaine produced in rebel-controlled territory in Colombia (near the Venezuelan border) to Mexican cartels. (The detour through Venezuela enables the Colombian traffickers to dodge their own security forces, who are ostensibly less corrupt than Venezuela’s.) According to the ABC report, an astounding 90 percent of Colombian drugs pass through Venezuela.
 
Blasco’s report weaves together several major themes from the annals of rumored corruption in Venezuela: the ephemeral arrest and failed extradition of Gen. Hugo “El Pollo” Carvajal on a U.S. warrant for drug charges; a truck found with $10 million in cash abandoned on the docks of Venezuela’s principal port last month; and shadowy Cuban involvement — all punctuated with descriptions of giant piles of money and speedboats stuffed with tons of cocaine. The names of high-ranking Venezuelan leaders, an unsurprising list of “usual suspects” commonly associated with corruption, also appear, and the report carefully outlines their respective roles within the organization (“the money launderer,” the “numbers guy,” etc.).
 
If this all reads a bit too much like counterrevolutionary fan fiction, dear reader, we sympathize. Yet outside sources do seem to back at least the overall thrust of the story. The Wall Street Journal confirmed that Salazar had been in talks with U.S. authorities for months, and quoted its own anonymous source close to the investigation, who told the paper that “there’s a lot of good information” that could be helpful to future prosecutions. William Brownfield, a former U.S. ambassador to Venezuela who now works for the Department of State’s anti-drug department, said that the ABC narrative was “not inconsistent” with evidence of high-level Venezuelan government complicity with cartels.
 
The regime, which quickly confirmed Salazar’s defection, otherwise reacted to the accusations with predictable defensiveness. Pedro Carreño, a high-ranking Chavista legislator and former minister, tweeted that the bodyguard “had his conscience bought by the CIA, so that they could link [Cabello] with narco-traffic.” President Maduro himself even chimed in, decrying the “vulgar” accusations and warning that traitors to the revolution will “face an inferno of solitude, failure, isolation and repudiation.”
 
Yet despite his fiery reputation, Cabello’s official response seemed more mystified than angry. “This is about human frailty, as well as disloyalty,” he explained. “Not just to Diosdado Cabello, but this man was around Hugo Chávez for a long time, long enough so that some of that strength, that loyalty, that love should have rubbed off on him.”
 
How exactly Salazar managed to resist all that love, we may never know. Yet we will probably soon find out whether his testimony will have consequences for Venezuela’s embattled revolutionary leaders, or if this will all just blow over – as have previous regime defections in the past.
 
 
Is This Scandal the Proof That Venezuela Has Finally Become a Narco-State?
 

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Martes 27 de enero de 2015

Las largas colas a las puertas de los supermercados no bajan. Este martes un gran número de usuarios se agolpó a las afueras de esos comercios para poder adquirir alimentos y productos básicos.
 
Con la determinación de comprar lo que llegue a esos establecimientos, desde tempranas horas de la madrugada los consumidores abarrotan las distintas red de automercados. "Yo necesito jabón en polvo y leche pero compraré lo que vendan hoy acá, hay que aprovechar", comentó Lorenzo Anchundia, desde el Makro de La Yaguara.
 
Con el fin de mantener el orden de las filas, la cadena de supermercardos Makro entrega un número al ingresar a sus intalaciones, no obstante, advierten que el mismo no garantiza la existencia de un determinado producto. El arroz regulado llegó al supermercado Plazas de Vista Alegre, de inmediato, y de manera graneadita, comenzaron a llegar los clientes para adquir el rubro a precios regulado.
 
Situación similar ocurrió en automercado Plan Suarez, ubicado La Urbina, allí el papel higiénico reapareció para sorpresas de los consumidores. "Buscaba papel desde hace tiempo, lo vi y aproveché", contó Paulita Echezuria.
 
Las colas en el Unicasa de San Martín ya son rutina. Día con día los usuarios hacen colas desde las primeras horas del día, el fin es el mismo: "Comprar lo que haya", dicen los usuarios.
 
Luego que se implementara la medida de atendender por día según el terminal de la cédula de los consumidores, por parte de la red de supermercados del Estado (Bicentenario, Pdval y Mercal), las valoraciones respecto a la efectividad de la modalidad para reducir las colas y garantizar los productos a la mayor cantidad de personas, divergen entre los usuarios.
 
"Sería bueno si uno pudiera hacer el mercado completo. Me voy sin la harina precocida y el café porque no había. Las colas con o sin medida siguen igual de largas", declaró Ester Ontiveros.
 
"Aunque hay colas, es notorio que han bajado un poco, imagino que por la nueva manera de atender", consideró Ramón Nogales.
 
 
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Martes 27 de enero de 2015
 
No sé cuántas veces hemos creído, a lo largo de los últimos 15 años, que Venezuela está al borde del cambio, que ya no puede soportar, que algo tiene que ceder. Y sin embargo, el régimen chavista ha persistido a pesar de los augurios que desde sus inicios vaticinan el fin inminente de la revolución bolivariana. ¿Qué explica esta resiliencia? ¿Cómo se entiende que un sistema claramente anti-democrático haya logrado resistir tantas presiones y continúe, al menos hasta hace poco, recibiendo el apoyo del electorado?
 
Sobre esto se han escrito volúmenes y se escribirá todavía mucho más. Venezuela al inicio del siglo XXI seguirá fascinando a los académicos y los analistas durante décadas por venir. Pero es innegable que dos piedras angulares de la supervivencia del régimen chavista han sido el desempeño económico, sustentado sobre el comercio del petróleo, y la popularidad de su líder (en su momento Hugo Chávez y después, en menor medida, Nicolás Maduro). Creo que todos podemos coincidir en que estas dos fuerzas se encuentran hoy en el peor estado registrado desde 1999.
 
La acelerada caída en el precio internacional del petróleo, y el consecuente deterioro de las condiciones fiscales de un gobierno que acapara casi la totalidad de los servicios esenciales, han impactado la vida cotidiana de los venezolanos en una forma que, ahora sí, parece insostenible.
 
Es un cliché decir que el dilema actual del chavismo es la “crónica de una muerte anunciada”. Pero es la verdad. Maduro puede hacer todas las contorsiones retóricas posibles, calificando la situación de “guerra del petróleo” y de intento de “colonización mediante el colapso económico”, pero ningún otro país en años recientes ha dispuesto de mayores recursos con peores resultados.
 
Ningún otro gobierno ha dilapidado sus ingresos de una manera tan temeraria. Nadie más que el régimen chavista es responsable por esto. No hay conspiración internacional que explique que las colas para comprar harina o jabón duren dos días. Eso solo se explica por la existencia de un gobierno corrupto, ineficiente, dedicado al culto de la personalidad y obsesionado con ocultar el fracaso de un modelo que ya no hay forma de subvencionar.
 
Amartya Sen demostró célebremente que nunca se ha registrado una hambruna en una democracia consolidada. En cierta forma, la situación por la que atraviesa actualmente Venezuela no solo demuestra su déficit fiscal, sino también su déficit democrático. Las instituciones que han sido socavadas a lo largo de los años, la iniciativa empresarial que ha sido obstruida, la oposición que ha sido suprimida, la separación de poderes que ha sido anulada, son fuerzas que hubieran evitado que el país se acercara tanto al borde del despeñadero.
 
Una democracia canaliza el descontento popular con eficacia. Una democracia rectifica errores con prontitud. Chávez y Maduro se encargaron de ahogar esa capacidad de respuesta. Ahora Maduro más bien aprieta el puño con mayor fuerza, intentando acallar a quienes alzan la voz. Que Leopoldo López esté en la cárcel, que María Corina Machado enfrente un juicio digno de una novela de Arthur Koestler, no hace sino confirmar que el gobierno ha perdido el control.
 
No debemos cometer el error de dar por sentado el fin de una era. Antes bien, es la responsabilidad de todo demócrata, y no solamente de los venezolanos, ayudar para que Venezuela logre hacer una transición democrática. La crisis de legitimidad del régimen chavista tiene que ser contrarrestada por la legitimidad de la oposición. Estamos frente a una verdadera coyuntura histórica. Nos corresponde a todos colaborar para que ocurra un cambio, y ocurra de forma pacífica.
 
La prioridad no debe ser remover a una persona específica. Eso es un error que otros países han cometido, derrocando líderes cuya salida no tuvo efecto sobre la situación real. La prioridad debe ser la institucionalidad democrática.
 
Lo que es indispensable es restablecer el Estado de Derecho y la separación de poderes. Lo que es indispensable es abandonar la perversa intromisión de las fuerzas armadas en la vida civil. La legitimidad de la oposición debe derivarse de su adhesión a ciertos principios, no de su ataque a ciertas personas. Debe derivarse de su compromiso con el respeto a la institucionalidad y de su negativa a utilizar la violencia como moneda de cambio. En este momento, nada es más apremiante que la situación de desabastecimiento y racionamiento. Cuando se trata de las necesidades más básicas, el riesgo de violencia escala. Por eso, hoy quiero realizar un llamado a la oposición para que ejerza un liderazgo responsable.
 
Y realizo también un llamado a la comunidad internacional para que vuelque sus ojos sobre Venezuela. Conozco bien la dinámica de las relaciones internacionales. Sé que existe una competencia por la atención a nivel global, y que Venezuela comparte el escenario con regímenes que presentan un riesgo más cercano para las potencias mundiales.
 
Sin embargo, quiero subrayar que estamos en un punto de inflexión: en una Venezuela postrada económicamente, y aislada políticamente, la presión internacional puede generar resultados positivos. La primera condición debe ser, como lo he dicho muchas veces, la liberación de todos los presos políticos. Cada día que Leopoldo López pasa en la cárcel, cada día que se arrestan oficiales electos o estudiantes, es una violación a los derechos humanos, a la Carta de las Naciones Unidas y a la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos.
 
La liberación de los presos políticos debe ser el primer paso de una estrategia que lleve a un pleno restablecimiento de la democracia en Venezuela. Aunque comprendo las diferencias de la situación actual en Venezuela con otras transiciones en la historia mundial, también creo que hay lecciones que no deberíamos olvidar. Mandela no hubiera logrado nunca el fin del apartheid si no hubiera pensado en el propio de Klerk, en el Partido Nacional y en el papel que habrían de jugar en la transición sudafricana hacia la democracia.
 
No es la división ni la venganza lo que llevará a Venezuela a un mejor futuro, sino la inclusión pacífica e inteligente. Yo confío en que ha llegado la hora. Confío en que los venezolanos sabrán reconocer que el régimen chavista pudo haber tenido, en sus inicios, intenciones nobles, pero su fracaso es indiscutible. El modelo económico que quizás alguna vez estuvo inspirado en la justicia social, ha desembocado en la escasez y la necesidad. No hay que ser de derecha ni de izquierda para admitir que no vale la pena preservar algo por su promesa. Las cosas se preservan o desechan por sus resultados.
 
Es hora de evaluar un experimento político que, como tantos otros, se sostuvo sobre el espejismo de la bonanza económica que trae un boom en los precios de productos primarios. Es hora de adoptar un régimen que se sostenga, de una vez y para siempre, sobre valores democráticos.
 
 
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Martes 27 de enero de 2015

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que da “vergüenza” que la oposición venezolana haya llevado a su país “el fascismo de otras tierras,” en clara alusión a la visita de los expresidentes de Chile, Sebastián Piñera; de Colombia, Andrés Pastrana, y de México, Felipe Calderón.

"El pueblo ha visto el rostro horroroso del fascismo otra vez, del fascismo de estas tierras que sabotea la economía (...) y del fascismo que se han traído de otras tierras, que da vergüenza que se hayan traído a los hijos de (Augusto) Pinochet,” dijo en referencia al dictador chileno.

Maduro dio estas declaraciones al canal estatal VTV en el marco de una reunión de ministros en el Palacio Presidencial de Miraflores tras su llegada de Arabia Saudí, país al que viajó para asistir a los funerales del rey Abdalá bin Abdulaziz, fallecido el jueves pasado.

"Vergüenza da, que el modelo que le quieren imponer al país sea el de Pinochet, qué vergüenza, menos mal que frente a este tipo de gente hay una conciencia democrática, humanista, profunda de las grandes mayorías del país,” comentó.

El presidente ya había manifestado su rechazo a la visita de los ex gobernantes que viajaron a Caracas para asistir este lunes al foro "Poder ciudadano y la democracia de hoy,” organizado por un sector de la oposición venezolana.

Además, Pastrana y Piñera intentaron sin éxito visitar en la cárcel al dirigente opositor venezolano Leopoldo López y al ex alcalde Daniel Ceballos, presos desde hace casi un año, acusados de delitos relacionados con las protestas antigubernamentales de 2014, y a los que ambos consideran presos políticos.

"Que lo sepan los pueblos, que a estos tres ex Presidentes los están pagando con el dinero del narcotráfico, primero, y en segundo lugar vienen a apoyar un golpe de Estado contra el Gobierno que yo presido,” dijo Maduro el viernes pasado.

Los ex gobernantes rechazaron ayer, durante el foro, las acusaciones de Maduro y el ex Presidente Pastrana reclamó que el Gobierno colombiano no se haya pronunciado por lo que consideró un "irrespeto” por parte del mandatario venezolano.

Maduro, informó asimismo que llegó de Arabia Saudí con una agenda llena de acciones para contrarrestar la guerra económica que, asegura, realizan sectores económicos y opositores en su contra para derrocarlo.

"Estamos revisando todo lo que es la ofensiva contra el golpe económico, mañana vamos a tener una reunión muy importante en la tarde para articular el esfuerzo (...) del movimiento popular, de la fuerza armada nacional,” dijo. 

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Miércoles, 21 Enero 2015 15:15

Piedras al agua: Continuidad y profundización

La situación venezolana no puede ser más desalentadora, el fracaso del modelo económico “socialista” es evidente. Las cifras económicas con las que cerró el 2014 son preocupantes: una inflación del 63,9%, según el Banco Central de Venezuela -BCV-, contracción del PIB en los tres últimos trimestres -4,8%, -4,9%, y -2,3%, y un índice de escasez sobre el que no hay claridad. Pero más allá de las frías cifras económicas se presenta una dura realidad para los ciudadanos: las largas filas, o colas, para adquirir los productos de la canasta básica, en algunas ocasiones son marcados en el antebrazo con el turno, o peor aún los caso de robo y asalto de carros transportadores de alimentos y bodegas, como si la harina para las arepas fuera oro. ¿Cómo el país que tiene prácticamente la cuarta parte de las reservas mundiales de petróleo, el 24,7% según la OPEP, llegó hasta este punto?

Con la caída de los precios internacionales del petróleo se agudizó una situación que se venía deteriorando desde la crisis económica internacional de 2008. Pero no es la primera vez que la llamada Revolución Bolivariana enfrenta dificultades, de hecho surgió en medio de una de las peores crisis políticas y económicas que atravesó Venezuela. EL chavismo enfrentó y salió victorioso del Golpe de Estado, del Paro-sabotaje petrolero, y del Proceso Revocatorio. Quizá por ello el gobierno venezolano ha decidido como estrategia aguantar la crisis.

Y no dejan de existir semejanzas entre la actitud de Maduro respecto de su fallecido padre político, Hugo Chávez. La gira internacional tratando que la OPEP intervenga en el mercado internacional de petróleo para detener la caída, emulando cuando Chávez la “revivió”. Igualmente el Presidente venezolano ha hecho diferentes anuncios de políticas sociales que permitan al ciudadano sobre llevar la crisis. No obstante el recetario de medidas no ha logrado solucionar el problema.

Maduro no es Chávez, no tiene su capacidad estratégica ni su intuición para improvisar soluciones, y a diferencia de su predecesor tiene que hacer frente a varios años de derroche con un precio del petróleo que se desploma. Entre el 2002-2003 el entonces Presidente venezolano enfrentó el Paro-sabotaje con un precio internacional del petróleo de 28 dólares, aproximadamente, pero ante la adversidad creo las llamadas Misiones Bolivarianas, una de ellas llevó alimentos a toda la población incluso a propios fustigadores del Paro-sabotaje. Pero la situación hoy es diferente, el pueblo venezolano durante los años de la “Revolución” se ha acostumbrado a una relación clientelar con el Estado, prácticamente considera como derechos adquiridos todo el sistema de dadivas que el oficialismo creó para mantener el apoyo político, pero el barril de petróleo no viene de los ocho dólares con lo recibió Chávez, sino de los 105,87 con los que lo recibió Maduro. Es diferente manejar las expectativas cuando el precio del petróleo se triplica a favor que cuando se desploma a menos de la mitad.

Otra cosa que ha cambiado es el papel de la Oposición. Es verdad que la Oposición está fragmentada, que están inmersos en una pelea de egos y que no logran articularse para presentar un proyecto político alternativo. Pero a diferencia de la década pasada hoy la Oposición es vista internacionalmente como la víctima de un gobierno cada vez más autoritario. Chávez siempre se preocupó por ser visto como un demócrata, por mantener unos mínimos niveles de libertad de expresión y por evitar la represión visible. Chávez también recurrió a prácticas no democráticas, como la lista Tascón, pero siempre cuidó las formas y logró que internacionalmente la Oposición fuera vista como antidemocrática, incluso como golpista. Hoy la Oposición puede estar dividida y con muchos problemas internos pero la percepción internacional le es favorable, mientras que el gobierno y el olimpo chavista tienen una percepción negativa y se empeñan en profundizar el modelo socialista. 

El oficialismo ha empezado a perder seguidores y las medidas anunciadas no logran materializarse en soluciones concretas a los problemas de desabastecimiento e inseguridad que viven los venezolanos. Las elecciones a la Asamblea Nacional se pueden convertir en inicio de la transición, con un ejecutivo sin fondos en la chequera petrolera.

Ronal F. Rodríguez
Profesor e investigador del Observatorio de Venezuela de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario. Presidente de la Fundación SurContinente. 
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Foto: Luigino Bracci, Flickr, Creative Commons

Martes 20 de Enero de 2015

El próximo domingo los ex presidentes, Felipe Calderón de México, Andrés Pastrana de Colombia y Sebastián Piñera de Chile, sostendrán dos encuentros previos al Foro: "El Poder Ciudadano en la Democracia de Hoy" que se realizará el lunes 26 de enero y que tendrá como anfitriones a la diputada a la Asamblea Nacional, María Corina Machado, el alcalde Metropolitano, Antonio Ledezma y el alcalde de El Hatillo, David Smolansky.

El primer encuentro que sostendrán los ex presidentes será con familiares y víctimas de la represión y violación de los Derechos Humanos. En la reunión los líderes latinoamericanos escucharán testimonios de defensores de Derechos Humanos, representantes de ONGs y familiares de presos políticos, estudiantes encarcelados y torturados durante las jornadas de protestas del año 2014.

Asimismo, los ex mandatarios mantendrán un encuentro para deliberar sobre la censura y la libertad de expresión en Venezuela. La reunión contará con la participación de periodistas, comunicadores, caricaturitas y líderes de opinión que han sido afectados por la censura y las sistemáticas violaciones a la libertad de expresión por parte del régimen de Nicolás Maduro.

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Al evaluar las perspectivas económicas de Venezuela para el 2015, el optimismo se desvanece sobre su recuperación. El Gobierno de Nicolás Maduro desaprovechó la oportunidad para relanzar la economía venezolana este año. El 2014 termina profundizando los desequilibrios que la actividad económica ya presentaba en el 2013 y la pone en cuidados intensivos. 

Todos sus valores  se deterioran. La inflación es la más alta del mundo. Este año cerraría alrededor del 80%, mientras que la real, en la calle, estaría en el orden de 150% a pesar de que la meta del Gobierno era 16%. La contracción de la producción interna, el Producto Interno Bruto (PIB), alcanzaría extraoficialmente  -3,75% debido a la continua declinación del gasto público, a la mayor escasez de divisas para el sector privado, la disminución del gasto en el Fondo Chino, la falta de reposición en los fondos del FONDEN, y la baja en el ritmo de importaciones del Estado. Lo que ha conducido a una “estanflación”, el peor de los escenarios para una economía, sobre todo con el precio promedio año del barril de petrolero en $91. 

Los niveles de desabastecimiento interno continuaron, con un incremento en el índice de escasez general de insumos que se estima en un máximo histórico de 50%, y alcanzaría en varios rubros vitales más de 90%, como aceite y azúcar -un indicador que dejó de publicar el Banco Central de Venezuela (BCV) desde marzo pasado. 

El índice de escasez representaría la cifra más elevada desde mayo 2008 y  PIB la caída la más profunda desde la recesión del 2009. 

La situación fiscal se hace insostenible. El déficit del sector público consolidado –PDVSA, las empresas básicas, y las empresas nacionalizadas– pasó del 15% en el 2013 a más del 20% PIB este año, impactando en el subsidio del Estado a los sectores populares (pago de misiones). 

En el 2014, ante la falta de recursos reales el BCV a través de la máquina de hacer billetes continuó el financiamiento monetario de parte del déficit de PDVSA y FONDEN, generando un crecimiento anual de la liquidez monetaria de 57%. Algo que por supuesto ha contribuido a la alta inflación actual. 

El control cambiario que inició en el 2003 para evitar la fuga de capitales se mantuvo y también se crearon tres tipos de tasas de cambio. En la subasta de divisas el Gobierno premió no a las empresas más productivas, que valoran más el dólar, sino a las que menos. Además, no se optimizaron las ganancias cambiarias.

La capacidad productiva manufacturera y agrícola en la estructura de la producción total decayeron. Los sectores “transables” han empeorado en términos relativos en favor de los sectores no-transables, como el comercio y los servicios financieros, mientras aumentó la dependencia productiva y fiscal sobre el petróleo.

Todo esto sucedió con un precio del petróleo en niveles altos hasta hace cinco meses. Por lo que el promedio año se ubica en $91.17 por barril (13 dic.14). 

Para el 2015, por los próximos seis meses que es cuando la OPEP tiene la reunión ordinaria para revisar el mercado, los escenarios de precios del petróleo se ubican en la baja, en valores entre $40 y $50 por barril (pb). 

Al evaluar su impacto en las perspectivas económicas del 2015, se encuentra que no todos los barriles de petróleo y líquidos que PDVSA exporta son ingresos reales. Desde el 2007 del total de barriles de crudo exportados, una parte corresponde para cancelar el empréstito chino (Fondo Chino), otra porción para pagar el servicio de la deuda tanto de PDVSA como del país, y la última fracción es la parte subsidiada a los países de Petrocaribe y la que cancela los servicios prestados por Cuba.

En este sentido para el 2015, dependiendo del escenario de precios del petróleo, la exportación neto a ingresos de la estatal petrolera se ubicaría entre 991 mil barriles por día a $40/barril, 1,049 millones de barriles por día a $45/barril y 1,098 millones de barriles por día a $50 /barril -en el 2014 la exportación neto a ingresos fue de 1,332 millones de barriles por día. 

 

El resultado es el descalabro económico de Venezuela. Los volúmenes previsibles de exportación neto a ingreso generarían insuficientes dólares para reactivar la actividad económica en cualquier escenario de precios.

  

Los recursos financieros en divisas serán escasos para garantizar los pagos de los bienes importados y el servicio de la deuda, así como para estabilizar la moneda. 

 

Un hallazgo, al aplicar la categoría exportación neto a ingreso, fue la variación en la Balanza Comercial. El BCV utiliza el valor contable de los ingresos facturados acumulados por PDVSA –correspondientes a todo el volumen de exportación de petróleo y líquidos del año– para calcularla. 

 

Al determinarla con los volúmenes de exportación neto a ingreso a PDVSA, se observó una caída fuerte en la Balanza Comercial: 

•$25.443 millones el 2010, 

•$39.668 millones el 2011, 

•$39.847 millones el 2012, y 

•$36.509 millones en el 2013, obteniendo Balanzas Comerciales negativas para el 2012 de $1.846 millones y el 2013 de $570 millones. 

 

En resumen, las perspectivas económicas para el 2015 en Venezuela presentan un panorama con un mayor desabastecimiento de bienes, una merma en los ingresos públicos, un sector privado disminuido en número y con bajón de la producción, una alta inflación y la destrucción del poder de compra en amplios sectores populares y de la clase media.

Hasta ahora, los sectores sociales que apoyan al Gobierno de Nicolás Maduro han sido muy pacientes. Sin embargo, el desplome de los precios del petróleo recrea en el 2015 la posibilidad de un estallido social. 

En 1986 y 1988 los precios del petróleo también cayeron. Fueron el nivel más bajo de la década. Venezuela vivió una crisis económica con escasez de alimentos y corrupción. La incapacidad de las administraciones Lusinchi y Carlos Andes Pérez para generar soluciones y propuestas inclusivas en lo político y social creó la explosión social conocida como el Caracazo en 1989. 

Sí Nicolás Maduro insiste en mantener el rumbo económico actual, las perspectivas económicas para el 2015 podrían poner en peligro la continuidad del Presidente en el poder, como ha ocurrido en distintos momentos de la historia venezolana. 

Antonio de la Cruz
Director Ejecutivo
Inter-American Trends

Foto: Agencias, Panorama Venezolano

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